8/4/26

Parches Sor Virginia. Anuncio de principios del siglo XX


Los llamados parches Sor Virginia eran apósitos o parches casi medicinales, de fabricación española, unos adhesivos preparados con sustancias terapéuticas (resinas, bálsamos, alcanfor, etc.) y aplicados directamente sobre la piel con fines curativos o calmantes. Eran, en esencia, lo que hoy llamaríamos emplastos medicinales tradicionales.

Los Parches Sor Virginia eran y son apósitos adhesivos principalmente con extracto de Capsicum frutescens (principio activo: capsaicina), con función analgésica y rubefaciente local para tratar el dolor muscular y articular, como lumbalgia, contracturas o dolores reumáticos.

La capsaicina produce una sensación de calor y reduce la sensación de dolor al desensibilizar los receptores nerviosos de la zona aplicada. Se usa directamente sobre la piel dolorida, manteniéndolo entre 4 y 8 horas al día, máximo durante 7 días.

Se comercializaron por primera vez hacia 1926-1934, y tuvieron su mayor popularidad entre los años 30 y los 80, como parte de los “medicamentos vintage” de uso doméstico. Fueron relanzados en 2011 con fórmula mejorada, pero su apogeo fue en la segunda mitad del siglo XX.

Sor Virginia no existió nunca, era una marca comercial que daba a entender que era un remedio de frailes y monjas, natural, pero simplemente para poder vender con más facilidad. Se utilizaban para problemas respiratorios y catarros, bronquitis o congestión pulmonar y se colocaban en el pecho o la espalda, dolores musculares y reumáticos tipo lumbalgias, para reuma o contracturas y funcionaban como “calor local” o irritante suave.

En el anuncio que vemos, se ve la fórmula antigua, pues es una tarjeta de hace casi un siglo, en donde el precio de la caja es de 3,55 pesetas.

9/1/26

Almanaque de 1933, censurado en el 2025


No voy a comentar mucho de esta imagen, la portada de un pequeño Almanaque del año 1933, que no pasa la censura en Redes Sociales en el año 2025. Que cada uno piense lo que quiera, recapacite o no, y admita de buen grado o algo cabreado esta tontería.

Era en su tiempo, hace ya casi un siglo, un pequeño cuadernillo libreta para tomar apuntes diarios, y se vendía por 30 céntimos de peseta. Más o menos unos 0,002 euros. Una quinta parte de un céntimo de euro.

Y no, ahora ya no se puede ni ver, con la santa excusa de que esto lo pueden ver niños. Que por cierto, en algunos casos esto les parecería una idiotez.